Que siempre sí soy fan de Kirk & Spock
Honestamente, el peinado de Spock siempre me había mantenido al margen de Star Trek, y por prejuiciosa estuve a punto de perderme la película de J.J. Abrams en el cine. Antes no tenía argumento alguno para desacreditar el universo de Star Trek, pero hoy al menos puedo decir que los 127 minutos que pasé en mi butaca los amé.Desde la imponente toma de la Enterprise confrontándose con la nave enemiga -acompañada de un brutal score-, quedé atrapada. Y en seguida, el alma de sus personajes me cautivó también. El primer anzuelo fue la valentía con la que el padre de Kirk afrontó su muerte, y que esa virtud enardecida corriera por las venas del futuro héroe, me fascinó.
La casi imperceptible dulzura de Spock también me aprisionó. Sé que no es precisamente lo que él debía transmitir, pero su ecuanimidad y rectitud me engancharon a él de ese modo. Al verle vulnerable, no pude evitar llorar.
El resto de los personajes también son grandiosos. Auténticos, astutos, serenos cuando es preciso, entusiastas y con gestos únicos. Y cuando esto se logra, cuando una película te seduce por el trazo de sus personajes, prácticamente tiene ganado todo el terreno, porque entonces no querrás parpadear, porque entonces querrás que ellos triunfen en cualquiera que sea su faena.
Sí, Star Trek es emocionante, divertida y espectacular, pero definitivamente no es únicamente otra buena película de acción.


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